SEGUNDA PARTE
Yahuar-Huaca
El nombre de Yahuar-Huaca (el que llora sangre) indica las
desgracias del séptimo Inca, quien según algunos fue asesinado por sus
capitanes, y según otros murió en el destierro después de haber sido destronado
por su hijo Inca-Roca llamado comúnmente Viracocha. Este príncipe que por su carácter
violento había sido condenado a guardar los rebaños del Sol en las alturas de
Chitapampa, se presentó un día a su padre avisándole que, según le había
anunciado el dios Viracocha, se aproximaban los Chancas al Cuzco con un gran
ejército. Despreciado este aviso, llegaron sin oposición hasta las cercanías
del Cuzco treinta mil hombres al mando del valeroso Anco Huallo, jefe de una
gran tribu de Huamanga. El tímido e imprevisor Yahuar-Huaca sólo tuvo tiempo
para retirarse a la angostura de Muina; mas el imperio fue salvado por el
animoso príncipe que reunió en torno de sí a los valientes y derrotó a los
invasores en Yahuarpampa (llanura de sangre).
Wiracocha
Habiendo ocupado el trono de una manera irregular, tuvo el
octavo Inca que sofocar a viva fuerza las semillas del descontento. Libre de
enemigos domésticos, extendió la dominación imperial tanto por el Norte como
por el Sur. Los soldados de Anco Huallo emigraron hasta Moyobamba por no
someterse a un poder que habían estado cerca de abatir en Yahuarpampa. Mas
otros pocras, poco resignados al yugo sorprendieron una noche a los guerreros
imperiales y colgaron los cadáveres de los principales en la quebrada que en el
camino de Ayacucho a Huanta se conoce hoy con el nombre de Ayahuarcuna (sitio
donde se cuelgan cadáveres). El Inca los aterró haciendo ahorcar un gran número
de ellos en el rincón de Ayacucho (rincón de muertos). Por el Sur los Chichas,
Amparaes y otras tribus de Charcas se rindieron después de algunos encuentros
parciales; los de Tucma (Tucumán) se sometieron antes de haber sido amenazados,
cediendo al prestigio de los hijos del Sol.
Pachacutec
Yupanqui recibió el nombre de Pachacutec (el que da nuevo
ser al mundo) por haber sido después de Manco-Capac el verdadero padre del
Perú. La activa cooperación de Asto Huaraca, cuya voluntad ganó con el buen
tratamiento; y la alianza de Cari, poderoso cacique del Collao, consolidaron la
dominación imperial en territorios incorporados ya, pero que sólo estaban
adheridos por débiles vínculos. Felices campañas que fueron confiadas al
príncipe heredero y a su tío CapacYupanqui, proporcionaron la adquisición de
las más importantes provincias del Norte. Los huancas cedieron después de
algunos encuentros; los de Tarma y Bombón se dejaron atraer por las promesas;
los Huaylas fueron reducidos por el hambre; los naturales de Huamachuco se
rindieron sin combatir; los de Cajamarca lucharon con denuedo pero sin éxito;
los de Yauyos se entregaron a Capac-Yupanqui a su regreso de una gloriosa
expedición. Un triunfo magnífico solemnizó la entrada de los vencedores en el
Cuzco. Para conquistar los valles del Norte donde existían los florecientes
señoríos de Chincha, Chuquimancu, Cuismancu y el gran Chimú, se emplearon las
artes de la paz y de la guerra.(ver documento)
Inca-Yupanqui y Tupac-Inca-Yupanqui
Huaina-Capac
Huascar y Atahualpa
