miércoles, 25 de enero de 2017

TEMA 05: HECHOS DE LOS INCAS SEGUNDA PARTE

SEGUNDA PARTE

Yahuar-Huaca


El nombre de Yahuar-Huaca (el que llora sangre) indica las desgracias del séptimo Inca, quien según algunos fue asesinado por sus capitanes, y según otros murió en el destierro después de haber sido destronado por su hijo Inca-Roca llamado comúnmente Viracocha. Este príncipe que por su carácter violento había sido condenado a guardar los rebaños del Sol en las alturas de Chitapampa, se presentó un día a su padre avisándole que, según le había anunciado el dios Viracocha, se aproximaban los Chancas al Cuzco con un gran ejército. Despreciado este aviso, llegaron sin oposición hasta las cercanías del Cuzco treinta mil hombres al mando del valeroso Anco Huallo, jefe de una gran tribu de Huamanga. El tímido e imprevisor Yahuar-Huaca sólo tuvo tiempo para retirarse a la angostura de Muina; mas el imperio fue salvado por el animoso príncipe que reunió en torno de sí a los valientes y derrotó a los invasores en Yahuarpampa (llanura de sangre).


                                                  Wiracocha


Habiendo ocupado el trono de una manera irregular, tuvo el octavo Inca que sofocar a viva fuerza las semillas del descontento. Libre de enemigos domésticos, extendió la dominación imperial tanto por el Norte como por el Sur. Los soldados de Anco Huallo emigraron hasta Moyobamba por no someterse a un poder que habían estado cerca de abatir en Yahuarpampa. Mas otros pocras, poco resignados al yugo sorprendieron una noche a los guerreros imperiales y colgaron los cadáveres de los principales en la quebrada que en el camino de Ayacucho a Huanta se conoce hoy con el nombre de Ayahuarcuna (sitio donde se cuelgan cadáveres). El Inca los aterró haciendo ahorcar un gran número de ellos en el rincón de Ayacucho (rincón de muertos). Por el Sur los Chichas, Amparaes y otras tribus de Charcas se rindieron después de algunos encuentros parciales; los de Tucma (Tucumán) se sometieron antes de haber sido amenazados, cediendo al prestigio de los hijos del Sol.


Pachacutec


Yupanqui recibió el nombre de Pachacutec (el que da nuevo ser al mundo) por haber sido después de Manco-Capac el verdadero padre del Perú. La activa cooperación de Asto Huaraca, cuya voluntad ganó con el buen tratamiento; y la alianza de Cari, poderoso cacique del Collao, consolidaron la dominación imperial en territorios incorporados ya, pero que sólo estaban adheridos por débiles vínculos. Felices campañas que fueron confiadas al príncipe heredero y a su tío CapacYupanqui, proporcionaron la adquisición de las más importantes provincias del Norte. Los huancas cedieron después de algunos encuentros; los de Tarma y Bombón se dejaron atraer por las promesas; los Huaylas fueron reducidos por el hambre; los naturales de Huamachuco se rindieron sin combatir; los de Cajamarca lucharon con denuedo pero sin éxito; los de Yauyos se entregaron a Capac-Yupanqui a su regreso de una gloriosa expedición. Un triunfo magnífico solemnizó la entrada de los vencedores en el Cuzco. Para conquistar los valles del Norte donde existían los florecientes señoríos de Chincha, Chuquimancu, Cuismancu y el gran Chimú, se emplearon las artes de la paz y de la guerra.(ver documento)

                                                      Inca-Yupanqui y Tupac-Inca-Yupanqui


No es posible distinguir bien las hazañas, ni aun las personas de estos dos monarcas. Durante sus gobiernos se emprendió sin éxito la conquista de los Mojos y Chirihuanas; los chilenos quedaron sometidos hasta el río Maule donde se estrelló el poder del imperio, ante el valor de los Promaucaes y otras tribus indomables. No esperando ya los Incas grandes ventajas hacia el mediodía, dirigieron sus expediciones del lado del Norte, donde los Huacrachucos se sometieron sin combatir; los de Chachapoyas después de una heroica resistencia, los de Huancabamba forzados por el hambre, los de Cajas, Ayabaca y Carhua que formaban una confederación guerrera, por acuerdo de sus capitanes, los Huanucuyus de paso, los de Paita y Tumbes con poca dificultad. Los Pacamoros conservaron la independencia guareciéndose en las selvas de Jaén. 

Huaina-Capac

El imperio fue elevado a la cumbre de la grandeza por Huaina-Capac (mozo poderoso) que principió por defender su corona que le disputaban sus hermanos y por castigar a los enemigos de su raza. Los Huancavilcas espiaron su crimen contrayendo la obligación de sacarse cuatro dientes. Los de la Puná, que habían arrojado al mar y muerto a golpes de remo a los nobles del imperio después de haber recibido a Huaina-Capac con pérfidos halagos, sufrieron un castigo igual a su delito. Los Chachapoyas, que habían muerto a los gobernadores del Inca, fueron perdonados por súplicas de una señora de Cajamarquilla que había pertenecido al serrallo de Tupac-Yupanqui. Antes de avanzarse hacia Quito se hicieron fáciles conquistas en la costa hasta llegar a los salvajes de Barbacoas y del Chocó, que se obstinaron en la resistencia y obligaron a decir a Huaina-Capac: «volvámonos, que estos no merecen tenernos por Señor».

                                                      Huascar y Atahualpa

Conforme a la expresa voluntad del difunto monarca recibió Huascar la borla imperial y Atahualpa fue reconocido soberano de Quito; la paz entre los dos hermanos sólo se conservó por algunos años, estallando la guerra civil a la muerte del gobernador de los cañares. La posesión de esta provincia fue disputada primero con las negociaciones y enseguida con las armas. El rey de Quito, que había sido hecho prisionero por el general cuzqueño, logró escaparse de la fortaleza de Tumebamba y una vez en libertad aspiró a destronar a su hermano. Los veteranos de Huaina-Capac, que habían quedado en Quito dirigidos por Chalcuchima, Quisquiz, Rumiñahui y otros jefes distinguidos, le dieron brillantes triunfos. Vencedor en Ambato, exterminó a cuantos cañares eran capaces de llevar las armas, porque se habían declarado en contra suya. Sus generales avanzándose sin gran oposición hasta el Cuzco derrotaron las huestes imperiales en la inmediata llanura de Quipaypan. Chalcuchima, que mandaba la acción, hizo prisionero a Huascar y lo llevó cautivo a Jauja. Atahualpa, herido meses antes en un combate naval contra los de la Puná, se había quedado en Cajamarca, donde a poco fue víctima de Pizarro que estaba ya en el Perú y que no tardó en conquistarlo. 

            

TEMA 04: HECHOS DE LOS INCAS PRIMERA PARTE

PRIMERA PARTE

Manco-Capac

Según los testimonios más verosímiles Manco-Capac fue hijo de un curaca de Pacaritambo; a la muerte de su padre levantó en las inmediaciones del Cuzco un oratorio a Huanacaure, que era el principal ídolo de sus mayores; auxiliado por algunos partidarios extendió su dominación atrayendo a otros con los beneficios, imponiendo con las amenazas a los que no querían reconocerlo por hijo del Sol y fascinando a la muchedumbre con su porte magnífico: vestía camiseta recamada de plata y traía grandes pendientes de oro en las orejas, una patena de oro sobre el pecho, plumas vistosas en la cabeza y otros adornos preciosos en los brazos. 


                                                     Sinchi-Roca

El sucesor inmediato de Manco-Capac es generalmente conocido con el nombre de Sinchi-Roca, que se interpreta valeroso y prudente, y según la opinión más común afirmó y engrandeció el dominio heredado con el prestigio de la religión y de la beneficencia, extendiéndolo por una parte hasta el río Carabaya y por otra hasta Chuncará, veinte leguas al Sur de Quiquijana. A este Inca se atribuye la división del imperio en cuatro partes, la formación del primer censo y la introducción del chaco, gran cacería en que se reunían millares de indios para encerrar los animales del monte en un inmenso círculo y reduciéndoles a límites estrechos se lograba fácilmente la captura de un número increíble de vicuñas, guanacos, ciervos y fieras.

Lloque-Yupanqui

Sinchi-Roca dejó el cetro a su hijo Lloque-Yupanqui (el zurdo memorable) que aspiró a extender su dominación con la guerra. Los Canas próximos al Cuzco cedieron a las amenazas mezcladas de promesas seductoras; los de Ayaviri y Pucará sólo se rindieron después de haber visto perecer a cuantos podían llevar las armas; su sumisión quedó asegurada con la construcción de una imponente fortaleza y con el establecimiento de gran número de MITIMAES (colonos), para repoblar a Ayaviri. También se atribuye a Lloque-Yupanqui la conquista de una parte del Collao, el engrandecimiento del Cuzco hasta darle un nuevo ser con sus construcciones, y el haber ordenado que el heredero del trono visitase todas las provincias para atraerse el amor de los pueblos.

                                                     Maita-Capac

Según las tradiciones más recibidas tuvo Maita-Capac un gran número de concubinas y en ellas centenares de hijos y eclipsó la gloria de sus antepasados, sometiendo a todos los collas, a los naturales de Moquegua y a los del valle de Arequipa, y construyendo un puente colgante sobre el Apurímac, una calzada en el camino de Cuntisuyu y otras obras maravillosas. Estando en las antiguas ruinas de Chucahua dijo a un correo que había hecho una marcha muy rápida: «Tia Huanaco» (siéntate guanaco) y de aquí vino el nombre que hoy lleva aquel lugar. En la campaña contra los collas del Oeste sometió a los que se habían asilado en el cerro de Cayacviri, después de un estrecho sitio y de haberles hecho sufrir un estrago horrible en una salida imprudente. Los collas del Este se rindieron a consecuencia de haber experimentado enormes pérdidas en la batalla de Huaichai y de haber obtenido una acogida generosa.

Capac-Yupanqui

El sucesor de Maita-Capac necesitó de repetidos combates para asegurar la obediencia de las tribus recién sometidas. Habiendo querido destronarle uno de sus hermanos, descubrió el Inca la conspiración haciendo beber abundante chicha a los sospechosos, hizo enterrar vivo al jefe, y arrojó a los cómplices a unos en el foso de las fieras y a otros entre reptiles venenosos. Sin embargo de estos cuidados se dice que sometió a los Yanahuaras, Aymaraes, Umasuyus, Quechuas, habitantes de Camaná y parte de Chayanta. Este Inca adoptó medidas severas contra vicios abominables. Se cree que murió envenenado.

                                                                                    Inca-Roca

Se cuenta que, siendo aún príncipe heredero, extendió Inca Roca las conquistas hasta Abancay por la sierra y por la costa hasta el valle de Nazca. Después de haber tomado la borla imperial, emprendió la conquista sucesiva de los Chancas, Charcas y Antis. Los Chancas cedieron de mala voluntad en presencia de ejércitos irresistibles; los Charcas aceptaron el yugo por consejo de sus ancianos; y los Antis conservaron su libertad a favor de sus selvas impenetrables y de su clima poco saludable. Inca-Roca fundó para la nobleza escuelas, de las que era excluido el pueblo; y ordenó que a su muerte se destinaran sus grandes tesoros al ornato de su tumba y al servicio de su familia; de allí nació la costumbre de que cada Inca se formara un tesoro. (ver documento)

                      

TEMA 03: EL IMPERIO DE LOS INCAS

Extensión del Imperio


Habiendo tenido los principios más humildes llegó el imperio de los Incas a extenderse más que el Imperio Romano; a lo largo de la costa ocupó de treinta y nueve a cuarenta grados de latitud, y hacia el interior penetraba en las montañas. Las actuales repúblicas del Ecuador, Perú, Bolivia, Chile y parte de Buenos Aires estuvieron comprendidas en esta vasta dominación, a que los Incas dieron el nombre de Tahuantinsuyu (los cuatros linajes juntos). Con los nombres de Antisuyu, Collasuyu, Cuntisuyu y Chinchasuyu se expresaban las inmensas regiones del oriente, mediodía, poniente y septentrión, que estaban ya sometidas, o que se aspiraba a conquistar. (ver documento)

Población

Sería aventurado todo cálculo en que se tratara de precisar la población del imperio; mas podemos afirmar sin el menor riesgo de exageración, que los Incas contaban más de diez millones de súbditos. Gran parte de los habitantes vivían dispersos en los campos y en las punas. Mas el número de poblaciones fue de algunos miles, la mayor parte muy pequeñas. Las ciudades metropolitanas, que eran el centro de varias provincias, pasaron de veinte. En el territorio actual del Perú fueron las principales ciudades de la costa Tumbes, baluarte del Norte, Jayanca, Chimu, Pachacamac y Chincha, en la sierra Huancabamba, Cajamarca, Huánuco, Hatunsausa, Vilcas; las residencias reales, las capitales del Sur y la corte del Cuzco que contenía en su recinto más de cuarenta mil habitantes y en sus arrabales más de doscientos mil. Aunque conquista reciente, el reino de Quito ostentaba esta antigua capital de los Sciris y otras poblaciones considerables.

Monumentos de los Incas


Por sus edificios públicos fue el Cuzco la Roma del nuevo mundo, haciéndose admirar por sus calles largas bien alineadas y empedradas primorosamente, por sus espaciosas plazas, por su río canalizado con sumo trabajo, por el templo del Sol llamado con razón Coricancha (cerco de oro), por la casa de las escogidas, por los palacios de los Incas y por la asombrosa fortaleza de Sacsahuaman. Casi tan admirable como Coricancha fue el templo dedicado al Sol en la isla de Titicaca. Hubo otros quince o más templos de increíble riqueza entre los que se distinguían los de Pachacamac y Vilcas. Entre las obras tan notables, por sus vastas proporciones, como dignas de aprecio por sus ventajas, merecen especial consideración los acueductos y los caminos. Los acueductos llevaban el riego a los pastos de la sierra en la estación seca y la fecundidad a los arenales de la costa, como puede verse en los de Nazca. En los caminos principales había magníficas casas reales, tambos extensos, albergue para los correos, calzadas en los atolladeros, pretiles en los derrumbaderos, graderías en las cuestas, y puentes de varias clases en los ríos, siendo muy de admirar los puentes de maromas suspendidos sobre las grandes corrientes y los puentes flotantes del desaguadero.

Vicisitudes del Imperio

El origen de los Incas está envuelto en fábulas. Según la tradición más conocida, compadecido el Sol de la barbarie en que yacían los peruanos, envió para civilizarlos a sus hijos Manco-Capac y Mama-Ocllo que eran a la vez esposos y hermanos: «tomad esta cuña, les dijo dándoles una barreta de oro, golpead con ella en todos los sitios adonde llegareis; y estableceos en aquel en que se hundiere al primer golpe. Allí daréis principio a vuestras exhortaciones, enseñando a los hombres a que me adoren y a que os obedezcan como a hijos míos». La celestial pareja salió de la isla de Titicaca y después de haber visto desaparecer la cuña de oro en el cerro de Huanacaure, se estableció en el Cuzco para dar principio a su misión civilizadora. Manco enseñó a los hombres el cultivo de los campos y las primeras artes de la vida civil; y las mujeres aprendieron de Mama-Ocllo el hilado, el tejido, la costura y las virtudes que hacen la buena madre de familia.

            


Los sucesores de Manco-Capac avanzaron desde luego con la prudente calma de los misioneros, esperando más de la razón que de la fuerza y conquistando más con los beneficios que con los ejércitos. Sus progresos fueron muy lentos y su dominación no se extendió sólidamente sino en las regiones cercanas al Cuzco. Habiéndose hecho muy poderosos y excesivamente ambiciosos hubieron de sufrir los azares de la guerra y aun se vieron expuestos a perecer con toda su raza cerca de su venerada capital; reinados florecientes fueron seguidos de otros menos prósperos; a soberanos inteligentes sucedió alguno poco cuerdo, a los virtuosos alguno corrompido, y a los activos y animosos algún pusilánime o indolente. La duración del Imperio de los Incas, contando desde Manco-Capac hasta la muerte de Huaina-Capac, fue de doscientos cuarenta años según los cálculos más reducidos, y de quinientos según testimonios respetables, que hacen remontar su fundación al siglo once.

Número de Incas

Se cuentan unos doce soberanos desde el fundador del imperio hasta su partición, a que siguió de cerca su ruina, y son más comúnmente conocidos bajo los nombres siguientes:

I.             Manco-Capac.
II.            Sinchi-Roca.
III.          Lloque-Yupanqui.
IV.          Maita-Capac.
V.           Capac-Yupanqui.
VI.          Inca-Roca. VII. Yahuar-Huaca.
VII.         Viracocha.
VIII.       Pachacutec.
IX.          Inca-Yupanqui.
X.            Tupac-Inca-Yupanqui.
XI.          Huaina-Capac.


Huaina-Capac dividió el imperio entre sus hijos Huascar y Atahualpa, lo que facilitó la conquista española; Manco, otro hijo de Huaina-Capac, disputó a los conquistadores la herencia de sus mayores y legó sus derechos a sus hijos Sairi-Tupac, Titucusi-Yupanqui y Tupac Amaru, en quien se extinguió el linaje legítimo de los Incas.

TEMA 02: CIVILIZACIÓN PRIMITIVA

Monumentos anteriores a los Incas


En todo el Perú hay todavía ruinas que revelan la acción secular de razas inteligentes y cultas antes de haber recibido las luces de los Incas. En lugares donde su influencia fue de corta duración; se descubren semilleros de pueblos, sepulcros que llegan a formar vastas ciudades de muertos, y huellas indudables de una agricultura entendida y extensa. Entre los monumentos más notables por sus dimensiones gigantescas o por el carácter de sus formas se cuentan las ruinas de Tiahuanaco sorprendentes por sus muros, templos y estatuas, el primitivo templo de Cacha, la fortaleza de Ollantaytambo, las ruinas de Vilcas y Huánuco el viejo, las construcciones llamadas Huancas en los altos de Jauja, los sepulcros entre Hualgayoc y Cajamarca, los palacios del Chimú, el templo de Pachacamac, numerosas fortalezas en las cabeceras de la costa, entre ellas la de Pativilca, las murallas de Kuélap y otras ruinas próximas a la montaña.

Cultura física

La antigüedad de una agricultura avanzada se manifestaba en las hoyas de la costa, en los andenes de la sierra y en el uso bien entendido del guano y de los riegos. También fueron muy antiguas la pesca y la cría de los ganados, la variedad y ornato de los vestidos, los artes del alfarero, del platero y del tejedor; y no eran desconocidos, ni el comercio por tierra, ni el comercio marítimo.
Jeroglíficos
 Conocieron igualmente los antiguos peruanos la escritura jeroglífica, arte que mostraba sus adelantos en la civilización y, los hubiera recordado con alguna precisión, si no hubiese caído en desuso en la época más ilustrada de los Incas. Los conquistadores y misioneros españoles hallaron jeroglíficos en algunos monumentos de Huamanga, Huaitará, Huaraz y otros lugares. Todavía se hallan cerca de Tacna, Puno, Arequipa y del lado de Pasco, tanto en rocas durísimas, como en el fondo de los bosques, que ciñen las márgenes del Marañón y del Huallaga. Esta escritura se reducía a imágenes de hombres, círculos, paralelogramos u otras figuras geométricas, o simples líneas rectas.

Religión

Como todos los pueblos en quienes se oscureció la luz de la revelación, estaban los peruanos sumidos en la idolatría: adoraban los astros, el mar, la tierra; las lagunas, los animales, piedras y plantas, muchas obras de sus manos, sus ascendientes, algunos hombres eminentes, las pacarinas o lugares, de donde creían procedía su raza, los conopas o ídolos particulares y ciertas huacas u objetos consagrados; ofrecían sacrificios humanos y creían en los oráculos. Sin embargo recordaban al Criador del universo bajo los nombres de Pachacamac, Viracocha, Con y otros menos comunes, y tuvieron alguna idea del diablo, del diluvio y de la vida futura. Según las tradiciones más acreditadas, VIRACOCHA (espuma de la laguna) fue el criador del cielo, de la tierra y de los primeros hombres, y pobló el Perú formando imágenes de toda suerte de personas que colocó en las diferentes provincias y que en cumplimiento de sus órdenes salieron animadas de las fuentes, ríos, cerros y cuevas. CON, que carecía de órganos corporales y marchaba con la celeridad de los espíritus, con sólo su palabra allanó las sierras y quebradas, cubrió la tierra de frutos y crió hombres y mujeres para que gozasen de la abundancia; más para castigar la corrupción de los costeños los transformó en gatos negros y otros animales horribles, al mismo tiempo que hizo del anterior paraíso un triste desierto. PACHACAMAC (el que anima al mundo) ahuyentó al perseguidor de los hombres, crió la nueva raza de indios, y éstos le erigieron un templo sobre el valle de Lurín en el sitio donde solía sentarse para dar sus benéficas instrucciones.

Gobierno

Pocos pueblos carecían de un gobierno regular. El mayor número obedecía a curacas, cuya autoridad era más o menos absoluta, vitalicia y hereditaria. Otros pueblos vivían bajo la dirección de los principales personajes formando cierta especie de repúblicas aristocráticas. En algunos valles de la costa ejercieron un verdadero señorío mujeres que tenían el título de Capullanas o Sayapullas. A veces para hacer la guerra y más a menudo para las fiestas religiosas solían unirse los habitantes de una provincia, los de provincias vecinas y aun los de lugares más remotos.

         

Focos de civilización


No hay ningún indicio cierto de que antes de los Incas haya estado reunido el Perú bajo un cetro común; aunque algunos escritores hagan remontar la monarquía al siglo quinto después del diluvio y cuenten un centenar de monarcas. Sólo se sabe que existieron desde los tiempos más remotos numerosos focos de civilización en los valles de la costa y en los lugares abrigados de la sierra. En la costa se distinguían los señoríos del gran Chimú, Pachacamac, Huarco y Chincha y en la sierra los pueblos de Cajamarca, Huánuco, Jauja, Vilcas, cercanías del Cuzco y algunos del Collao. 

TEMA 01: PRIMEROS HABITANTES DEL PERÚ

Antigüedad de los peruanos

La presencia del hombre en el suelo privilegiado del Perú desde los tiempos más remotos se revela de todos modos. La extensión del cultivo manifiesta haber sido el trabajo de una larga serie de generaciones. En las islas de Chincha se hallan cada día varios útiles con los que se extraía el guano y que están bajo capas muy espesas, las cuales no han podido formarse sino por depósitos seculares. Los primeros españoles vieron muchos monumentos, cuyas durísimas piedras aparecían gastadas por la acción del tiempo.
También ha sido necesario un largo transcurso de siglos para que los pueblos dejaran ruinas sucesivas en las cumbres, punas, valles y quebradas. En fin, con el transcurso de las generaciones habían llegado los habitantes a olvidar la patria de sus mayores y se creían originarios del suelo peruano, teniéndose por hijos de las fuentes, ríos, lagunas, cerros, cuevas, leones, cóndores, otras fieras u otras aves.

Origen de los peruanos

Los rasgos físicos, las facultades morales, las creencias religiosas, el sistema de gobierno, el género de vida, la industria, las costumbres y sobre todo el lenguaje, prueban que los peruanos proceden del Oriente, donde tuvo su cuna el género humano. Algunos indicios hacen pensar en un origen egipcio; otros signos recuerdan a los fenicios; analogías más concluyentes inclinan a creer que al menos la religión vino del Indostán; y son muy poderosas las presunciones para dar a los indígenas un origen chino. Mas puede tenerse por cosa averiguada que el Perú no fue poblado de una sola vez ni por una sola nación.

       

Variedad de inmigraciones

De los diferentes pueblos que en varias épocas llegaron al Perú, el mayor número vendría por tierra, después de haber desembarcado en los países de América más en contacto con el antiguo continente; y de ello da indicios la notable analogía entre varios nombres de lugares antiguos en México, Centroamérica y el Perú; pero una parte considerable debió venir por mar, como puede inferirse de la semejanza que se descubre con algunas tribus de la Oceanía y de la memoria de antiguos viajes por mar que conservaban los habitantes de Tumbes, Ica, Arica y otros pueblos.

La variedad de inmigraciones se revela: por las tradiciones que hablan de invasiones sucesivas, de personajes misteriosos trayendo ideas nuevas, y de hombres de larga barba; por la diferencia de idiomas; por la variedad de civilizaciones; y más que todo, por la organización física de las diferentes tribus.(ver documento)



Principales tribus

Presentaban los peruanos grandes diferencias de talla, color, fisonomía, frente, cráneo y ángulos faciales; mas hasta ahora no es posible reducir a un número fijo y clasificar por caracteres ciertos las tribus de los indígenas. Las más célebres fueron los Collas en la meseta de Titicaca, los Quechuas cerca del Pachachaca, los Chancas en Andahuaylas, los Pocras al norte de Huamanga, los Huancas en el valle de Jauja, los Huanucuyos cerca del Huallaga, los Huacrachucos en Pataz, los Chachapoyas junto al Marañón, los de Cajamarca en los valles de este nombre, los Huaylas en Huaraz y los Chinchas en la parte media de la costa.